Os quiero compartir mi experiencia: tuve un episodio de dolor crónico debido a una hernia cervical C5-C6. Junto con una mejora notable de mi postura, tuve un alivio notable usando las herramientas prácticas de la Técnica Alexander.

Durante ese periodo 7 años, este conocimiento me fue determinante y tengo muchas ganas de transmitirlo a gente que, como yo antes, está en búsqueda de solución. Por mi fue una gran oportunidad saber que se podía tomar más responsabilidad de la salud, y optimizar el proceso clásico de rehabilitación, con cual es totalmente compatible y increíblemente complementario.

El dolor, sea crónico o no, es una cosa tan común que la pensamos normal.
Habitual no quiere decir Normal.
El dolor crea todo un juego de descompensaciones en el cuerpo, se pierde el sutil equilibrio de tensiones de musculatura, de tejidos, provocando una alteración de la capacidad postural, de movimiento, y de respiración. Lo que influye muchísimo sobre nuestro apetito a saborear una vida incluso la más sencilla.

La Técnica Alexander nos ofrece las herramientas por un lado para detectar los hábitos que interfieren con un uso saludable del cuerpo, y por otro lado para estimular un uso más equilibrado, respetuoso de nuestra naturaleza. El proceso de aprendizaje involucra conjuntamente el cuerpo y la mente, dándonos la oportunidad de generar otra respuesta global a la gravitad.

Durante las clases, enseñaré al alumno a redistribuir las tensiones en el cuerpo, a observar sus hábitos nocivos, a usar las herramientas de la Técnica a fin de que pueda ganar en autonomía, y a disfrutar de un equilibrio más ligero.
A nivel práctico, la clase no tiene más requisitos que de llevar ropa cómoda y calcetines.

¡Pasaos a un de los centro en qué colaboro (Colaboraciones)! (con cita previa) y estaré encantada de resolver cualquiera duda.

Os invito a compartir esta información con cualquier persona que le pueda interesar:

  • Gente con problemas mecánicos: lesiones, dolor (de cualquier tipo), problemas posturales…
  • Gente con problemas relacionados con el estrés: dificultades respiratorias, dolor de cabeza, dificultades gastrointestinales, tensión alterada…
  • Gente con enfermedades crónicas: colon irritable, cansancio crónico, problemas de circulación de la sangre, mala recuperación de una operación…
  • Gente con problemas psicológicos: malestar físico o psíquico (por la componente física que acompaña todo malestar psíquico, acabando siendo un malestar psíquico Y físico)
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